jueves, 25 de junio de 2009

“LA MITAD DEL ALMA”


Por: Ruth Cotrina Alvarran
Profesora Adscrita al Departamento de Ciencias Teológicas

“Cada virtud necesita un hombre, pero la amistad necesita dos”
(Montaigne)


La más universal y en nuestra opinión la más noble de todas las relaciones humanas, la única capaz de arrancarnos de la soledad es la AMISTAD. Muy poca gente piensa que la amistad es un amor de valor incomparable o simplemente un amor. El que no tenga amigos tendrá una concepción pesimista de la vida y de la condición humana.

A los antiguos, la amistad les parecía el más feliz de todos los amores humanos y el más pleno. Pero no todo amor tiene razón de amistad, sino el que entraña benevolencia recíproca, en el querer el bien del amigo por el amigo mismo; porque el amigo es otro yo, o como lo expresó San Agustín: “Bien dijo uno de su amigo que "era la mitad de su alma“. “La amistad –dice Aristóteles- es lo más necesario, para la vida y sin ella el hombre no puede ser feliz”. Hoy en día se puede decir que pocos la valoran porque poco la experimentan, y sin embargo tener buenos amigos sigue siendo un ingrediente imprescindible de la vida lograda.

El confundir – a nivel teórico y vivencial- al amigo con el compañero y colega, y la decepción que esto pueda acarrear, lleva a que la gente se pregunte: ¿Existe la verdadera amistad? ; y muchas veces con aire cínico responden que no. Esto es falso. Sí, existe la amistad, siempre que se cuente con la sinceridad, la generosidad y el afecto mutuo. Una amistad cimentada sobre la simulación, el engaño y el egoísmo estaría siempre condenada al fracaso. La verdadera amistad va surgiendo del compartir una tarea, del caminar juntos hacia un objetivo común, pero al mismo tiempo no olvidemos que dentro de ese marchar juntos surgirán discrepancias, que no deben aterrorizarnos hasta tal punto que creamos que aquello no es verdadera amistad. Las discrepancias de los amigos son enriquecedoras para la tarea común, y sirven para transmitir experiencias, e incluso muy personales.

El verdadero amigo, como dice Shakespeare: “Te socorrerá en la necesidad, llorará si te entristeces, no podrá dormir si tu velas y compartirá contigo las penas del corazón”, y es así que los grandes pensadores y filósofos de todas las épocas coinciden en un punto clave al definir la verdadera amistad, como: “Respeto al amigo, permitiéndole ser él mismo y procurar su bien como si de nosotros mismos se tratara”

Por lo tanto hoy en día muchas veces tomamos a la amistad como algo inalcanzable, porque quizás nos hemos olvidado un poco de lo que es y de lo que significa una verdadera amistad, como lo manifestó Carl Rogers que una sana y verdadera amistad implica: Autenticidad, cordialidad, empatía, y disposición de apertura hacia el otro, donde la amistad se identifica con el amor en ser una relación íntima de dar y recibir, en tanto que ella supone sacrificios, y sólo el que está dispuesto a hacerlos sin molestia comprende la amistad. (Noel Claraso)